Una cocina que crece con su casa.
Cada hogar tiene su ritmo. Esta cocina forma parte de una reforma por fases en una vivienda que conocemos bien: tras el salón Adarra y el dormitorio Iraun, sus propietarios confiaron de nuevo en nosotras para reavivar la cocina, un espacio de intenso uso diario.
Cuando es necesario, trabajar por etapas permite adaptar cada espacio a los tiempos y necesidades de quienes lo habitan, creando un proyecto coherente, pensado con calma y diseñado con sentido. ¡Cada hogar es único!
Ampliar, integrar y ganar luz
El punto de partida de este proyecto se basó en aprovechar el espacio al máximo, por lo que comenzamos ampliando la cocina con lo que originalmente era una despensa.
Al unificar ambos espacios, conseguimos una cocina más amplia y luminosa, con una distribución fluida que invita a toda la familia a disfrutarla durante el día a día.
Desde la entrada, a través de un cerramiento diseñado totalmente a medida que combina metal y vidrio, ya se percibe la nueva atmósfera serena y equilibrada que invadirá la estancia al completo. Un lugar donde cada elemento está pensado para aportar armonía y funcionalidad.
Como de costumbre, el mobiliario de Saitra fue clave para lograr exactamente lo que estábamos buscando: una estética depurada y modular, capaz de optimizar el espacio con soluciones que combinan almacenaje y diseño.
Funcionalidad y almacenaje a medida
El diseño debía ser realmente práctico y, al mismo tiempo, estar cuidadosamente adaptado a las necesidades reales de las personas que, día tras día, harán uso de él. Por este motivo, decidimos priorizar una distribución práctica y cómoda, evitando la saturación visual y prescindiendo de armarios suspendidos en exceso.
En su lugar, optamos por concentrar la capacidad de almacenaje en módulos bajos que permiten un acceso más ergonómico. Además, complementamos esta solución con columnas y elementos diseñados a medida, lo que nos permitió aprovechar al máximo cada rincón del espacio, garantizando así una capacidad de almacenaje abundante.
Un rincón para disfrutar
En busca de la máxima sensación de calidez, situamos la zona de comedor junto a la ventana para aprovechar al máximo la luz natural. Una mesa de Ondarreta y los icónicos taburetes Onda de Stua crean un ambiente acogedor, ideal para disfrutar de cualquier comida del día.
El banco, diseñado a medida, además de aportar confort, ofrece almacenaje oculto bajo el asiento. Sobre él, un papel pintado aporta textura y personalidad, diferenciando sutilmente la zona de comedor de la de trabajo sin romper la coherencia visual.
Por último, una lámpara suspendida completa la escena con una luz cálida y envolvente que refuerza el carácter íntimo de este rincón.
Pequeños gestos que marcan la diferencia
El diseño interior también atiende los detalles invisibles, los que hacen que un espacio sea realmente vivido.
En este proyecto, adaptamos el armario escobero para incluir una gatera: un acceso discreto para el gato de la familia, que permite mantener el arenero oculto sin renunciar a la funcionalidad.
Una muestra de cómo el interiorismo puede dar respuesta tanto a las necesidades prácticas como emocionales de un hogar. Interesante, ¿verdad?
Materiales que envejecen bien
Como en cada proyecto que llevamos a cabo, todo elemento se eligió pensando en la durabilidad.
La campana extractora, discreta y eficiente, mantiene las líneas limpias del conjunto. La grifería y el fregadero, de estética minimalista, garantizan un uso cómodo y prolongado.
Los tonos claros, combinados con matices más cálidos, aportan serenidad sin recurrir al blanco puro. Una paleta atemporal que, junto con los materiales nobles, asegura una cocina que seguirá siendo actual con el paso del tiempo.
La encimera, en Silestone de Cosentino, aporta continuidad visual y resistencia, perfecta para el uso diario y fácil de mantener.
El resultado: una cocina cómoda, práctica y con una estética ligera, donde nada sobra y todo tiene su lugar.
Un espacio que evoluciona
Este proyecto demuestra que reformar por fases no solo es posible, sino también valioso.
Nos permite reflexionar, ajustar y evolucionar a medida que la vida cambia.
En este hogar, cada estancia se ha transformado con el mismo hilo conductor: crear espacios reales, funcionales y llenos de alma.
