El renacer de un espacio. Transformación integral de un bajocubierta en Igorre.
Al encarar este proyecto, nos encontramos con un espacio bajocubierta que, aunque con el tiempo había ido acumulando diferentes usos (zona musical para él, pequeño rincón de trabajo para ella), nunca había sido realmente acondicionado para cubrir esas funciones.
Las necesidades habían evolucionado, pero el espacio no lo había hecho acorde a ellas.
Nuestra intervención se centró en ponerlo a punto, adaptarlo al modo de vida actual de sus propietarios y convertirlo en un lugar versátil, luminoso y flexible, capaz de transformarse según lo que cada momento requiera.
Un punto de partida con gran potencial
La planta superior de este hogar ubicado en Igorre se encontraba oscura, con paredes en colores amarillos que reducían visualmente el espacio. La falta de armarios y almacenaje adaptado hacía complicado mantener el orden.
Además, la inclinación pronunciada de la cubierta hacía que muchos metros quedaran inutilizados: zonas bajas inaccesibles y puntos donde no era posible permanecer de pie. Debíamos abrir el espacio, permitir a la luz natural que viajase libremente, y lograr la siempre tan deseada sensación de amplitud.
El primer gesto transformador fue retirar un tabique que impedía que la luz natural se distribuyera de forma uniforme. Esta intervención supuso un gran cambio en la percepción del espacio: más claridad, más apertura y una circulación visual mucho más fluida.
A continuación, pintamos techos y paredes de toda la estancia en color blanco, una decisión clave para potenciar la luminosidad y generar un ambiente más amplio, limpio y equilibrado.
Diseño a medida: convertir lo inaccesible en almacenaje útil
Una de las necesidades más importantes del proyecto era recuperar todos esos metros perdidos bajo la cubierta inclinada. Para ello, desarrollamos un sistema de almacenaje completamente a medida, diseñado milímetro a milímetro según los usos reales de los propietarios.
Este diseño incluye:
- Armarios bajos con almacenaje deslizable, que aprovechan zonas en las que no se puede estar de pie.
- Cajones extraíbles con ruedas, que pueden desplazarse hasta el centro de la estancia, permitiendo acceder con comodidad a zonas antes desaprovechadas.
- Compartimentos específicos para instrumentos musicales, midiendo guitarras, amplificadores y equipamiento para asignarles un lugar exacto y seguro.
- Cajones y módulos para el material de trabajo, archivadores y documentos.
- Estanterías abiertas para vinilos y discos, diseñadas a partir de medidas estándar para que puedan colocarse en vertical, quedando visibles, ordenados y formando parte del lenguaje visual del nuevo espacio.
El objetivo estaba claro: dar accesibilidad total a cada rincón, convertir lo inutilizable en práctico y lograr un orden natural sin renunciar a la estética. ¡Objetivo conseguido!
Zona de trabajo doble y área de descanso
Los propietarios necesitaban dos puestos de trabajo cómodos, ya que ambos querían disponer de la posibilidad de trabajar ocasionalmente desde casa. Diseñamos totalmente a medida dos áreas independientes que conviven de forma armónica con la zona de almacenaje y el espacio musical.
Cada puesto cuenta con su propio sistema de organización, mesitas de Lagrama para material de oficina, sillas ergonómicas de Sokoa y el mobiliario necesario para trabajar con comodidad.
Además, incorporamos un sofá cama que cumple una doble función fundamental. Por un lado, sirve como rincón donde relajarse escuchando música, disfrutando de la calidad acústica y una atmósfera tranquila.
Y por otro lado, para ocasiones especiales, actúa como espacio preparado para recibir invitados, convirtiendo el bajocubierta en un cuarto extra sin interferir en la vida diaria de la vivienda.
Un resultado que emociona
El cambio ha sido tan notable que los propietarios han redescubierto por completo este nivel de la casa. Hoy, la planta superior es luminosa, ordenada y llena de vida, con un equilibrio perfecto entre trabajo, ocio y almacenamiento inteligente.
Ellos mismos aseguran estar “muy, muy, muy agradecidos”, y para nosotras, en Mugarri, no hay mayor satisfacción que ver cómo un espacio cobra sentido y se convierte en un lugar realmente vivido y disfrutado.
